Indispensables en todas las obras - los calentadores de aire portátiles

Los calentadores de aire portátiles son un modo seguro de calentar varios lugares y habitaciones rápidamente. Donde otras soluciones fallan o las condiciones no permite el uso de dichas soluciones, estos aparatos triunfan. Se pueden usar en el interior y en espacios abiertos.

Pequeños, fáciles de usar, puesta en marcha rápida y, sobre todo, portátiles: son útiles para los profesionales en obras, en el sector de la agricultura e industria y también para el bricolaje. Independientemente de la situación y de las condiciones, por muy extremas que sean, algunos tipos de calentadores de aire se pueden usar. Existen numerosos modelos entre los que elegir, eléctricos, de aceite, gasóleo y aparatos GLP. Lo cual da libertad para elegir el modelo apto para las exigencias y condiciones personales.

Los calentadores de aire portátiles se dividen entre los que se usan estructuras enormes, en obras y trabajos en carreteras, aparcamientos, etc. y los que se usan para acabar trabajos en casas, pisos o instalaciones públicas. De hecho la puesta en marcha es inmediata y están casi siempre listos para funcionar lo cual es una ventaja enorme. Eliminan también la necesidad de instalar otros tipos de calefacción caros.

Calentadores de aceite

Lo calentadores de aire de gasóleo o aceite son algunos de los aparatos más populares usados en obras para secar edificios, calentar espacios cerrados o incluso descongelar máquinas en invierno. Su resistencia al frío, gran duración y eficiencia los convierte en la elección perfecta para la industria de la construcción entre otras.

Los calentadores de aceite son directos o indirectos. Aunque la lista de aplicaciones es larga, los últimos funcionan perfectamente en espacios cerrados donde hay personas trabajando y la ventilación es escasa. Con el intercambiador de calor, el calentador produce aire limpio al 100 % y la circulación efectiva asegura una calefacción uniforme. La posibilidad de conectar mangueras de distribución es otra ventaja. Por consiguiente, el aparato se puede instalar en el exterior y el aire caliente es llevado al interior mediante tubos resistentes al calor. Estos tipos de calentadores suelen usarse para calentar tiendas de trabajo usadas para arreglar carreteras, reparaciones de tuberías, etc.


Por otra parte, los calentadores directos funcionan bien en obras, o sea para acelerar el proceso de secado del hormigón. Sin embargo, se recuerda que no poseen un intercambiador de calor por lo que se usan solamente en espacios bien ventilados o al aire libre.

La mayoría de los calentadores puede equiparse con termostatos internos para que sean más eficientes. Están también equipados con ruedas y un asa cómoda para facilitar su transporte y manipulación. El caudal de aire es alto para calentar rápida y eficientemente cualquier estructura o puesto de trabajo. El caudal de los calentadores directos más pequeños es 280 m3/h o incluso superior mientras que los modelos indirectos de mayor rendimiento alcanzan los 12.500 m3/h. El consumo de combustible es relativamente bajo, aproximadamente 3,7 kg/h para un calentador Master B 150 de 44 kW. Los anteriores parámetros pueden variar en función del fabricante y de la construcción.

Calentadores a gas GLP

Los calentadores a gas suelen usarse en el sector de la construcción. Se usan donde se necesita vapor junto al aire caliente, por ejemplo para endurecer un enlucido de cal. Aunque se reitera que se usan solamente con una ventilación adecuada y donde las personas no trabajan en los espacios calentados. Estos tipos de aparatos funcionan bien en estructuras pequeñas y su uso es relativamente barato. Son portátiles, lo cual significa que son fáciles de transportar y usar. Otras mejoras también se pueden aplicar, tales como los modelos con arrancadores electrónicos que pueden incorporar termostatos internos. Un set de conexión para el depósito del gas elimina efectivamente la sustitución de los depósitos vacíos.

Calentadores eléctricos

Los calentadores eléctricos se pueden usar como una fuente continua de calor usada con frecuencia en obras de remodelación. Son perfectos para habitaciones calentadas temporalmente pequeñas o para calentarlas en caso de trabajos de acabado pequeños. Resultan especialmente recomendados para pintores, yeseros y alicatadores porque son fáciles de usar y rápidos. Existen numerosos modelos con parámetros diferentes por lo que es fácil elegir el modelo adecuado.

Una de sus ventajas es el funcionamiento silencio y sin productos de combustión ni olores. Hay también un modelo al que conectar una manguera para distribuir el aire caliente, lo que lo diferencia enormemente de los otros calentadores eléctricos. A algunas personales los costes elevados de funcionamiento de estos aparatos puede preocuparles pero su eficiencia al 100 % y su instalación sin complicaciones recompensan estas desventajas.


Elegir la potencia correcta

Antes de decidirse por un calentador hay que determinar la potencia mínima requerida. Se ha de considerar el volumen del espacio que calentar (V), el aumento de temperatura requerido (ΔT) y el coeficiente de aislamiento térmico, que depende del tipo de construcción y aislamiento (K). La potencia calorífica se calcula con la siguiente fórmula:

V x ΔT x K = kcal/h



Después de determinar la potencia calorífica, se puede pasar a elegir el calentador según el uso, el tipo de combustible, la eficiencia, el precio u otros factores. Sin embargo, hay que recordarse siempre de ventilar la habitación donde se usan calentadores de aire.

Conversión de las unidades
de potencia calorífica

1 kW = 860 kcal/h
1 kcal/h = 3,97 Btu/h
1 kW = 3412 Btu/h
1 Btu/h = 0,252 kcal/h